De cómo la ludificación del aula prepara a los niños para vivir en un estado policial


Es bien sabido que la vigilancia afecta a cómo nos comportamos. Un estudio reciente sobre el tema mostró que el tráfico en los artículos de Wikipedia sobre temas polémicos cayó significativamente después de que Edward Snowden desvelase la amplitud de la vigilancia que sobre Internet realizan la NSA y GCHQ [véase nota del traductor 1].

Esto demuestra tanto el efecto a corto como a largo plazo que la intrusión en nuestra vida privada puede tener sobre actividades perfectamente legales. También refleja el “efecto panóptico” descrito por el teórico social francés Michel Foucault.

El panóptico [2] era una prisión del siglo XVIII diseñada de tal manera que los guardias de la prisión podían ver el interior de las celdas de la prisión desde su torre, pero los prisioneros no podían ver a los guardias. Su propósito era motivar a los presos a comportarse bien, no a través de la fuerza bruta, sino a través de su miedo a ser vistos.

Si bien la vigilancia masiva en Reino Unido no conlleva la misma amenaza de daño físico experimentada por aquellos que viven bajo dictaduras violentas, sí amenaza con moldear nuestra manera de hablar y actuar unos con otros, creando una sociedad menos libre.

Ludificando el aula

Este aumento en la vigilancia masiva también está ocurriendo en el aula: a través del uso de juegos en línea que guardan la puntuación e informan al maestro en tiempo real sobre el comportamiento y habilidades del alumno.

La “ludificación” en las escuelas enseña a los niños que deben esperar que todos sus movimientos van ser vigilados, evaluados y posiblemente compartidos públicamente. Hace que la falta de privacidad parezca normal y prepara a los jóvenes para aceptar la vigilancia masiva en su vida adulta.

Mientras que la ludificación ha jugado un papel en la educación a través de estrategias de enseñanza no-digitales tales como gráficos de pegatinas y escuelas, en los últimos años el interés ha aumentado. Ahora los maestros usan nuevas herramientas digitales tales como plataformas de gestión del aula y programas educativos parecidos a juegos para ver, capturar y juzgar una gama más amplia de comportamientos infantiles con un detalle cada vez mayor.

Algunos proveedores de sistemas educativos, como el supercomputador de lectura de emociones Watson de IBM y el editor de materiales educativos Pearson, incluso esperan registrar y entender cómo piensan y sienten los estudiantes.

Observaciones sobre el terreno

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Más mal que bien

Pero aunque la ludificación del aula a través del software educativo es claramente menos violenta físicamente que el castigo corporal, no debemos engañarnos creyendo que la ludificación es una experiencia universalmente divertida y atractiva para todos los niños. Y puede incluso causar daño o tener un impacto negativo en los estudiantes, si se usa sin comprender los riesgos que conlleva.

Incluso en los casos en que tenga un efecto positivo en el comportamiento del estudiante, debemos proceder con cautela. Porque, si no tenemos cuidado, corremos el riesgo de enseñar a los niños pequeños a aceptar un ojo que todo lo ve omnisciente en sus vidas. Y que esta mirada “panóptica” debe ser temida y valorada más que las motivaciones internas como la curiosidad, la pasión y el impulso.

La popularidad de la ludificación es comprensible. El aprendizaje debe ser divertido al menos parte del tiempo y los maestros necesitan saber lo que los estudiantes están haciendo en su aula. Pero con cada vez más medios de vigilancia de masas en el mundo adulto, deberíamos estar enseñando a los niños a pensar críticamente acerca de la privacidad y el miedo, en lugar de entrenarlos para que renuncien a la primera y vivan según el segundo.

Sobre la autora:

Laura R. Pinkerton es ayudante de investigación en el Oxford Internet Institute de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Texto traducido y adaptado por César Tomé López a partir del original publicado por The Conversation el 12 de mayo de 2017 bajo una licencia Creative Commons (CC BY-ND 4.0)

 

Lee el post completo en : https://culturacientifica.com/2017/06/01/la-ludificacion-del-aula-prepara-los-ninos-vivir-estado-policial/

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Crítica a Class Dojo


Utilizo Class Dojo en mis clases. Con esta herramienta, un sistema de puntos que premia comportamientos y actitudes, consigo que todos los alumnos estén deseando participar en clase. Ellos saben que para tener éxito y conseguir puntos tienen que ocurrir dos cosas.

  1. El sistema te tiene que elegir. Hay un sistema aleatorio con el que intento que todos los alumnos sepan que tienen que estar dispuestos a participar frente a sus compañeros en cualquier momento.
  2. Tienes que haber prestado atención previamente. Es difícil acertar al realizar tareas o responder preguntas correctamente (es decir, ganar puntos) si no se ha puesto suficiente atención a las explicaciones, ejemplos, etc.

Igual que se premian ciertos comportamientos y actitudes, también se otorgan puntos negativos (o se restan puntos, si se prefiere) al no cumplir las normas establecidas en clase.

Toda esta información puede ser compartida con las familias que obtienen una notificación en tiempo real en su móvil o en su ordenador de cómo les está yendo a sus hijos en clase.

En la última reunión con las familias les pregunté a los padres qué les parecía lo de recibir mensajes con los puntos negativos de sus hijos en tiempo real porque tengo mis dudas sobre si conviene que sepan algo así inmediatamente. Todos dijeron que les parecía genial. Sin embargo, me preocupan tres cosas:
1. No es un sistema gradual de consecuencias. Seguir leyendo

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5 consejos para usar Class Dojo de forma eficaz


5-consejos-classdojo-1080x675Me encanta Class Dojo! Uso la página y la app del móvil para pasar lista, elegir a los alumnos que realizan una tarea, motivar a mis alumnos, gestionar el tiempo de las tareas, comunicarme con las familias y también para lo que fue creado en un principio, para controlar el comportamiento dentro del aula.

Como ocurre con cualquier herramienta, hay que usar Class Dojo de forma eficaz si queremos que tenga un efecto positivo en nuestros alumnos.

Estos son mis 5 consejos para usar Class Dojo como un experto en tu aula:
1. Establece claramente lo que tus alumnos y sus familias pueden esperar de este programa

  • Tus alumnos necesitan saber cuales son aquellos comportamientos que buscas. Comparte con ellos las habilidades que vas a premiar y los puntos que asignas a cada habilidad. Escucha su opinión. ¿Qué habilidades deberían tener un valor superior a un punto?
  • Los padres de tus alumnos necesitan saber cómo piensas usar esta herramienta. Necesitan saber de antemano cómo va a funcionar la comunicación. Yo te recomendaría que aprovecharas la primera reunión del curso para introducir el programa Class Dojo a las familias. Además, de esa manera puedes entregar los códigos en mano para que puedan apuntarse a tu clase. También debes ser claro en una cosa y es que nadie es perfecto y que es normal perder un punto de vez en cuando. En cualquier caso, para casos de mal comportamiento graves, debes contactar con las familias y no limitarte a poner puntos negativos.

 

2. Sé positivo

 

3. Da puntos con frecuencia

4. Empieza de cero a menudo

5. Utiliza el botón toda la clase

Puedes leer la entrada completa en : https://teachingsolutions.es/5-consejos-para-usar-class-dojo-de-forma-eficaz.html

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Quítale el móvil al niño


Ver dibujos en el móvil durante la comida, una práctica cada vez más habitual entre los niños. Ulrich Baumgarte

La atención es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma al mundo que le rodea. Cuando el niño nace, apenas es capaz de dirigir su interés hacia el mundo exterior. Inicialmente sólo presta atención a sus propias sensaciones llorando cuando tiene hambre, sueño, frío o se siente solo. Poco a poco comienza a fijarla en el pezón de la madre que destaca como una forma más oscura en el horizonte. A partir de ahí comienza un largo viaje en el que el niño va aprendiendo que atender ciertos estímulos conlleva una serie de beneficios.

A las pocas semanas el niño reconoce con facilidad objetos que emiten ruido o se mueven; por eso los sonajeros captan su interés. Los padres hacen todo tipo de carantoñas con juguetes o con las manos para dirigir su atención, de ahí los cinco lobitos. Pero también comienzan, de manera instintiva a ayudarle a fijarla en estímulos inmóviles. Primero un árbol que mece sus hojas con suavidad, luego una foto en la que sale junto a su mamá y, más adelante, un cuento en el que casi no pasa nada.

Así, el niño comienza a desarrollar una habilidad tremendamente compleja, que es la de controlar la propia atención y dirigirla no sólo a aquellos estímulos que se mueven, sino también a aquellos que están más quietos o son más aburridos. De esta forma crecerá siendo capaz de atender a su profesor, aunque el compañero de al lado esté haciendo el tonto. Aprenderá a abstraerse con el libro que lee, aunque una mosca lo sobrevuele, y llegará a ser capaz de concentrarse al volante, a pesar de que la carretera sea una larga recta y su cerebro esté cansado.

[…]

Seguir leyendo el articulo aquí: https://elpais.com/elpais/2017/06/23/ciencia/1498213275_166491.html?rel=lom

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