Lo que no te habían contado de la educación pública bilingüe



Sobre el papel no parece mala idea. Que los niños y niñas aprendan en inglés se presenta por sí solo como una medida deseable para su currículo académico.

En la Comunidad de Madrid, la iniciativa cuenta con diez años de implantación. Comenzó con 26 colegios públicos en el curso 2004-05 y actualmente existen 463 colegios e institutos bilingües. A falta de las evaluaciones oficiales solicitadas por padres y madres, nos hemos preguntado por el impacto social de la medida. Y ha aparecido alguna sombra que otra.

¿APRENDER CIENCIA PARA SABER INGLÉS?

“Para empezar, los contenidos de las asignaturas se devalúan y al final ocurre que un instrumento —el inglés— se acaba convirtiendo en el objetivo de un contenido”. Lo que nos dice Cecilia Salazar, profesora de Secundaria en un instituto público de la capital y diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid, está en consonancia con una dura acusación de Susana de la Nuez, traductora y madre de dos niños matriculados en escuela bilingüe.

Profesores becados de urgencia tres meses a Irlanda, materias que exigen más vocabulario, más nivel, del impartido en Inglés, métodos memorísticos o exámenes diseñados para conseguir el mayor número de aprobados, denunciaba hace un año de la Nuez. Y finalizaba con un consejo a las familias madrileñas: que busquen un centro “que no se vanaglorie de su condición de bilingüe”.

Se trata de “aprender ciencias naturales para saber inglés, lo cual es absurdo”, en opinión de Salazar. Y puntualiza. “El modelo bilingüe de los centros concertados es mucho más amplio y flexible, porque fija el inglés en un número de horas y no de asignaturas”.

EL BILINGÜISMO SE PAGA

Para Chemi Martín, profesor de Primaria en un colegio público de Fuenlabrada y miembro del colectivo Aulas en la calle, “dar asignaturas en inglés a niños que tienen dificultades con el castellano estratifica a la población escolar”. “En ocasiones, las familias tienen que pagar apoyos externos o academias para que el niño pueda seguir el ritmo”, expone.

“Si hay dificultades económicas para pagar esas extraescolares se hace muy difícil que el niño pueda continuar en la bilingüe”, argumenta el profesor. Recuerda, además, que un estudio de la OCU arrojó el siguiente dato: la escuela concertada es un 69% más cara que la pública y en el 91% de los investigados hay que pagar una “cuota voluntaria” paradójicamente necesaria para matricularse.

“No todas las familias pueden pagar esas cuotas”, señala Salazar.

III – DESLOCALIZACIÓN JUNIOR

“Para acceder a secundaria y continuar con el programa bilingüe tienes que tener una determinada nota. Si no la tienes te quedas en un centro educativo con menor inversión y dotación. Eso crea alumnos de primera y de segunda con 12 años”, mantiene Salazar.

¿Y qué ocurre si el alumno consigue superar cursos? “Pues que resulta que el que te corresponde puede estar en la otra punta del barrio, o no haber más en tu barrio. Se rompe la escolarización de cercanía, que los niños estén con sus vecinos, en su barrio. En Torrejón de Ardoz el único instituto público bilingüe está en la otra punta de la ciudad. Por el camino pasas por tres concertados bilingües”.

Para Salazar, eso hace que “los padres tengan que renunciar al bilingüismo, o bien a la escuela pública”.

IV – MAQUILLAJE PARA EL RANKING DE CENTROS

“Siempre se habla de la demanda, del derecho de los padres a elegir centro, pero ¿y la oferta?”, se pregunta Martín. “Los concertados mantienen siempre aulas abiertas por encima de la demanda en nuestro barrio. Siempre se cierran los públicos no bilingües”.

Salazar, por su parte, tiene constancia de que algunos públicos solicitan el programa bilingüe “para salvar el centro” de su cierre.

La profesora y diputada cree que es un modelo costoso que los centros tratan de rentabilizar. “Si los alumnos que van al programa bilingüe ya están preseleccionados desde Primaria, al final los centros quieren bilingüismo para tener a los ‘mejores’ alumnos. Todo centro quiere estar en la parte alta de la lista”.

Martín enseña números. Su asociación ha estudiado los datos de infantil y Primaria de Fuenlabrada, Getafe y Móstoles, más de medio millón de habitantes en total. “Los Alumnos con Necesidades Educativas Especiales —derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta— están sobrerrepresentados en la pública no bilingüe. Si en Fuenlabrada el 49% está matriculada en ella, absorben el 66% de ACNEES. Los bilingües, con un 28% total, solo tienen un 22%”. Aulas en la calle denuncia que esos son precisamente los centros que se cierran.

V – SU HIJO DE 6 AÑOS NO VALE

Para Salazar, “el modelo bilingüe no premia el esfuerzo, sino que castiga la dificultad. Cualquier padre quiere lo mejor para sus hijos, pero aquí hablamos de darwinismo social”.

“El otro día”, continúa, “hablaba con los padres de un niño en 1º de Primaria y la profesora ya les está diciendo que su chico no vale para el programa bilingüe. Con 6 años. Es una barbaridad”.

Cada año caen un par de alumnos “rebotados” de la bilingüe en el colegio de Martín, para quien “no se trata solo de inglés, sino de los valores que el modelo conlleva”.

“Me llama la atención la facilidad con la que las familias han asumido algo que hace unos años era impensable: que el niño tenga que sacar el inglés como sea para poder seguir en el colegio. Es una competitividad importada del mercado laboral, del mundo económico. Una competitividad aplicada a un derecho, que tu hijo tenga que ser el mejor porque solo así saldrá adelante”, lamenta Salazar.

La profesora y diputada encuentra incomprensible que no haya evaluación oficial del modelo. “Se lleva una parte importantísima de los presupuestos, lleva 10 años implementado y curiosamente la administración nunca lo ha evaluado”.

VI – ¿PROGRAMA POLÍTICO O BILINGÜISMO PARA TODOS?

No duda a la hora de calificar al modelo bilingüe madrileño. “Si tiene efectos sociales es claramente un programa político, no educativo. Es la línea de la Comunidad de Madrid, dividir los centros en primera o segunda categoría: concertados vs públicos, bilingües vs no bilingües y excelentes vs no excelentes”.

Tanto Salazar como Martín consideran que el modelo bilingüe fomenta la homogeneización social del alumnado en función de unas aptitudes a su vez marcadas por su extracto social. Un diagnóstico no muy alejado del del profesor de Sociología en la Universidad Complutense César Rendueles: “esta criba hace que los estudiantes de las aulas bilingües sean de piel más clara, más ricos y con mayor capital cultural que los demás”.

Martín alaba ” la riqueza social que hay en un aula diversa. Cada padre, cada madre, debe hacerse la pregunta de qué objetivo se plantea con la educación de sus hijos”. Él, padre de una niña de 7 y de un niño de 3, se resiste a dar por hecho “que de mayores, y desde ya mismo, vivan en la selva”, en referencia a las crecientes presiones curriculares para los pequeños.

No está en contra del bilingüismo. Salazar tampoco.

“Nosotros”, afirma esta última, “defendemos que se extienda a la totalidad de los centros. Un bilingüismo para todos. Porque cuando sea así no será segregador”.

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Acerca de Antonio ML

Facultativo de Estadística, Servicio de Apoyo a la Investigación. Universidad de Murcia.
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